
De tanto buscar inversiones,
se olvidan de los hermanos,
también de los pobres que dejaron de llamar hermanos.
Hablan de eficiencias y autopistas,
de lluvia de dólares,
de “generosos” financistas.
El rostro de Trump lejos del Pato Donald,
es tristeza y enojo.
Millones de dólares no pueden limpiar,
esa melancolía que solo el camino
del flaco Jesús o del gordo Buda,
pueden borrar desde su vida en Flor.
Dominador biológico,
no atrapa el amor del alma,
de la mirada,
del gesto o del abrazo.
Empresarios de la nada,
esclavos de codicia,
limpios de trajes,
sucios de comprensión.
El argumento calla en la ignorancia reinante.
Los líderes políticos,
presos en sus bolsillos,
o dolidos en sus sueños.
La humanidad llora.
La TV grita las risas obligadas.
El niño no sabe.
El Misterio llueve en Galaxias y Galaxias.
Nosotros en un punto llamado tierra,
soñamos que poseemos porque olvidamos el brete de la vida a la
muerte,
del laberinto que solo se abre al corazón vacío de toda mundanidad.


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